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Más de un centenar de personas acudieron a la convocatoria de Nydahl en el Hotel San Antón.

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Ole Nydahl es uno de los pocos budistas occidentales reconocido como Lama (maestro de meditación tibetano) de la tradición de Karma Kagyu. Nacido en Copenhague en 1941, pasó cuatro años en el Himalaya junto a su mujer y fue allí donde los propios monjes tibetanos le propusieron llevar a Occidente estas enseñanzas. Durante cuarenta años de ejercicio ha fundado más de 600 escuelas Camino del Diamante,una organización de budismo Karma Kagyu conformada por practicantes laicos que en Granada tiene su sede en el callejón de la Acequia Gorda. Ayer visitó la ciudad para bendecir el local y dar una conferencia en el hotel San Antón a la que asistieron más de un centenar de personas.

-¿Qué es el budismo?

-El budismo es sentido común. El buda no es un dios, es un amigo. Él descubrió cómo funcionan las cosas gracias a muchos años de meditación y lo que enseña es cómo obtener la felicidad que queremos evitando el sufrimiento a través de la sabiduría. El único objetivo de esta doctrina es vivir, mejor, morir mejor y renacer mejor.

-¿Es necesario tener fe para creer en el budismo?

-Nosotros no necesitamos la fe, trabajamos con la confianza de tal forma que las personas puedan creer en lo que ven y en lo que pueden obtener para su vida. El buda dijo: ‘Yo no quiero fieles, quiero colegas. Yo no quiero gente que crea, sino que sepa’.

-¿Hasta qué punto se enriquece una persona en la medida en que se acerca al budismo?

-Cuando trabajamos, el budismo, con los métodos y los consejos que dio el buda, nuestra mente se relaja y empezamos a tener una vida significativa donde surgen dos sentimientos maravillosos: la compasión y la sabiduría. Compasión con respecto a lo que pensamos de los demás y sabiduría en el sentido en que vemos la vida como un sueño donde todo cambia. Los budistas trabajamos precisamente con esta transformación.

-¿Cómo realizan las meditaciones?

-Cada meditación empieza siempre con el deseo de realizar la ‘iluminación’ y con el único objetivo de beneficiar a los demás. Cuando termina, deseamos que los buenos sentimientos que se han creado se esparzan y vayan hacia todas partes. Para mantener esta riqueza evitamos la ira, pues según nuestro pensamiento la ira es el peor sentimiento que nosotros conocemos. Una vez en este estado conseguimos la perfección, que solo se logra por fuera una vez que la hemos alcanzado por dentro. Este es el punto en el que comenzamos a comportarnos como un buda hasta que nos convertimos en uno.

-¿Puede una persona entonces convertirse en un buda?

-Puede pero no se logra el primer fin de semana de meditación, (bromea). Si uno ha practicado en vidas anteriores, en esta vida es fácil.

-¿Cómo consideráis la vida y la muerte?

-Lo vemos como una corriente: la mente no ha nacido y entonces no puede morir. No tiene color, forma, tamaño, no es una cosa. Pero lo que sí tiene es una debilidad: es capaz de ver todo lo que sucede a nuestro alrededor sin ser capaz de verse a sí misma. Y esto sucede de un error básico, la gente cree que existe un ‘yo’ en el cuerpo con sentimientos y pensamientos pero estas cosas cambian todo el tiempo, no hay nada real en un ‘yo’, es una ilusión. Cuando esto ya se ha comprendido y viene la experiencia de la enfermedad o de la vejez, nosotros no decimos yo sufro, sino que pensamos ¡ah!, ésta es la experiencia de sufrir. La mente, que es como el espacio, no puede morir, así que nuestra mente antes de esta vida estuvo en otros cuerpos, y después de nuestra vida estará en otros.

-Hoy ha dado una conferencia titulada ‘Descubriendo el potencial de la mente’, ¿qué intenta expresar?

-Intento explicar que la mente es como el espacio, así que el miedo entonces desaparece porque el espacio no puede ser lastimado o herido. El espacio es rico de ideas o fenómenos. Finalmente entendemos que la gente lo que quiere es evitar el sufrimiento y encontrar la felicidad. Lo único que queremos es ayudar.

-Con la crisis económica en España hay cierto pesimismo, desánimo. ¿Qué puede decir al respecto? ¿Cómo se puede mejorar?

-Ni la casa ni el coche son felices. Lo único que puede ser feliz es la mente. El 67% de las cosas en las que invertimos nuestro tiempo o dinero no son necesarias. La gente más feliz ha sido aquella que ha tenido poco deseo. Yo mismo soy un ejemplo de ello, pues intento vivir de la manera más simple que puedo. La clave de la felicidad se encuentra en los sentimientos amorosos, las relaciones con los amigos o el hecho de compartir cosas; ahí es donde verdaderamente se puede encontrar.

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